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Decidir. ¿Por qué nos cuesta tanto? Justo cuando entra el año nuevo te das cuenta que hay que dejar partir lo que no sirve y que es necesario cambiar actitudes, salir de zonas de confort, de trabajo o incluso de pensamientos. Seguro que os ha pasado. Recuerda esto: LO ÚNICO SEGURO ES EL CAMBIO. Todo cambia, y si no me crees busca una foto tuya de hace un año atrás.

¡Nuestra vida está hecha a base de decisiones! Son ellas las que nos mueven, nos ponen en marcha y nos hacen ir hacia delante. ¿Os imagináis una vida sin decidir nada?

Viviríamos sin progresar, en una zona de confort todo el tiempo y sin responsabilidad alguna sobre lo que nos ocurre. Terrible para nosotros, para nuestro
ser, para nuestra sensación de vacío –de la que os hablaré en otro post- que se acrecentaría.
Además, te digo algo: si decides no decidir, ya estás decidiendo… Así que, amigo, amiga, más vale que decidamos por acciones y actitudes que nos
den valor; que nos impulsen adelante, que estén basadas en el amor, en el ganar- ganar, que nos generen bienestar.

Tomar una decisión no cuesta esfuerzo. El cambio sin embargo sí, por eso nos cuesta tanto cambiar. Cambiar es estar tan convencido de que lo que hacías hasta ahora ya no va contigo que sabes que hay que dar un paso más o en otra dirección y eso requiere tiempo, energía y compromiso. Cambiar es una decisión aunque no todas las decisiones implican cambio.

La decisión es sencilla, se toma en un instante, como cuando decides tirarte en paracaidas. Lo difícil es lo previo al salto, todo el tiempo entre tu decisión y el salto en sí. Y claro, el temor a equivocarnos, a lo que pasará, el “y siii”… Eso ocurre porque nuestra mente (ego) actúa; necesita certezas, respuestas para sentirse segura. La función de la mente (ego) es la supervivencia a toda costa, por eso le encanta la zona de confort.

Pues te voy a decir una cosa: ¡ES IMPOSIBLE QUE TE EQUIVOQUES! Tendemos a etiquetar las decisiones como ‘buenas’ o ‘malas’ y en realidad, no hay decisiones ‘buenas’ ni ‘malas’. No existe nada bueno ni malo, todo es neutral, depende de lo que interpretes. De todas aprendes, todas te aportan sobre todo cuando las tomas con seguridad y desde el amor.

TODO LO QUE HAGAS BASADO EN EL AMOR VA A SALIR BIEN.
Lo contrario es actuar en función del miedo: miedo a perder, miedo al abandono, miedo al fracaso, miedo a … Cuando tomes una decisión parte de la base que es la correcta por varias razones:

1. Siempre vas a aprender o a ganar algo
2. El fracaso no existe: no puedes equivocarte
3. Lo que se decide desde el amor es lo correcto
4. Todo es perfecto y los cambios siempre traen algo bueno

 

Cuando tomas una decisión verdadera, no hay marcha atrás. Lo notas en tu cuerpo, en tus ganas. Es como si te trasladaras a esa nueva situación, ¿Lo habéis notado alguna vez? Puedes sentirlo cuando notas que algo te falta en tu vida.
Dejas incluso de ser esa persona que eras antes y todo tú te mueves hacia delante. Progresas. Quizás no es fácil pero como todo hay que practicarlo. Debes repetirte a ti mismo qué puedes, si no lo ves, ¡Aprovecha y ven a algunos de nuestros programas formativos para encontrar tu propósito vital!

Así que la próxima vez que tengas que tomar una decisión y te asome la duda pregúntate primero: ¿Lo hago desde el amor o desde el miedo?

Tú sabrás la respuesta .